Luis Alegretti: “Buscamos ser el primer terruá pequeño, técnicamente coherente y autosustentable”

Un innovador de la comuna de Peralillo en el sector de Población fue el invitado de la semana en Nación Fértil, quien conversó con Carlos Ibarra sobre el sueño que esta realizando en Chile. 

Luis Alegretti es un italiano vinculado con el mundo de la agricultura desde su bisabuelo, por lo que el tema del campo está en sus genes. Luego de viajar por el mundo encontró en Chile, el escenario ideal para poder concretar su sueño. “Tengo una mirada de cariño hacia este país que me acogió y una mirada de amor para esta tierra que permite que yo este plantando los frutos que espero recoger”.

Cuando llego a Chile y concreto el negocio de comprar el fundo, quedo impresionado por el tipo de arquitectura en el Valle de Colchagua; por este motivo que se dirigió a la biblioteca de la Universidad de Chile para informarse sobre la arquitectura del valle. “Creo que el valle de Colchagua no tiene que envidiarle nada en el tema de la arquitectura a ningún valle, simplemente Colchagua es la parte más frágil de esa arquitectura”.

Con respecto al rol que cumple el Estado en la mantención de la arquitectura patrimonial, Alegretti comenta “creo en una actividad estatal complementaria, jamás en el Estado como patrón y señor de todas las cosas, creo que el Estado debe de cumplir un rol muy importante y ese rol es normativo principalmente”. Es en el patrimonio físico donde Luis Alegetti fundamenta que la memoria de algo constitutivo como es la chilenidad y debemos pedir que funcione como normativo y complementario en recursos.

Concretando un Sueño

Compro un terreno con una casa patronal antigua de 33 hectáreas, de las dos de ella corresponden a una viña. Comenta “mi proyecto es saber cuantas plantas tengo por viña, mi modelo es similar a una viña en Francia que produce 7 mil botellas al año en 1,3 hectáreas y tiene 300 años de antigüedad. Para conseguir una botella deben pasar 12 años, ese es mi modelo de auto sustentabilidad, excelencia, manualidad, respeto total y absoluto con el medio ambiente”.

Para Alegretti la agricultura tiene que seguir creciendo y menciona “tenemos que ser actores inmediatos, con soluciones que vengan al encuentro del binomio, que es capital y mano de obra; aquí existe una dicotomía”. Menciona que existe un aspecto en el alma chilena, que está en el alma campesina que posee como característica una inmediatez y una capacidad de respuesta poco vista en Europa, donde los procesos de respuesta mentales son menos dinámicos que los suceden aquí en Chile.

“Existe una cultura que distancia la mano de obra y el empleador. Es una realidad triste y que no pensaba encontrarlo en una cultura que los pone como antagónicos. Cuando lo correcto sería que deberían ser    absolutamente complementarios”. Respecto a esta realidad Alegretti comenta que en los palacios italianos convivían los príncipes y artesanos, donde los hijos de cada uno se criaban unidos y generaban un mutuo compromiso. “Eso es lo que falta en Chile, las elites y los trabajadores se tienen que mirar con más amor, no somos antagónicos, somos necesarios el uno al otro”.

Hace referencia que  podría estar con su dinero, viviendo de sus rentas en Paris, realidad que vivió la mitad de su vida, ahora prefiere poner todas sus fuerzas en el campo y compartir lo que tiene con el resto. “Porque finalmente estoy realizando un sueño, pero también estoy compartiendo lo que tengo y estoy recibiendo también”.

Cultivando la tierra para el mejor vino

Luis Alegretti cree que para que un país sea fértil, se necesita de la fertilidad de un capital, que otorga los insumos y la mano de obra, que es la encargada de tornar fecundo ese capital. Es por ello para Alegretti la agricultura nacional, principalmente el mundo del vino, puede llegar a clientes de excelencia. “Yo creo que las grandes viñas chilenas, no tienen nada que envidiarle a las viñas del mundo; la calidad que tiene Chile a nivel de grandes viñas, es una realidad pero existe una segunda ola, un segundo momento donde llega una pulga como yo”.

“Lo que más quiero, es que un día llegue un comprador de vinos a mi casa, que eso va suceder como en cinco años más, ya que eso nos demoraremos en producir el vino  y me vea sacando la maleza con mis manos”. Para Luis Alegretti el amor con que realiza su trabajo es digno de ejemplo y comenta al respecto “mi vino tiene amor, porque la palabra amor significa respecto al ser humano, al ambiente, a la sustentabilidad, al país que me acogió y mi vino es producto de eso, por eso mi vino es bueno, porque mi vino está rodeado de conceptos de excelencia, porque busco ser coherente.

Junto a varios amigos están trabajando en hacer el primer Terruá de verdad en América Latina, “buscamos ser el primer terruá pequeño, técnicamente coherente y autosustentable”.

“Estoy muy feliz, porque pensaba en un sueño y la realización me muestra que el sueño era mucho más rico, más complejo y más generoso”.

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